Santa Catalina de Siena (Caterina Benincasa, 1347-1380) — una de las cuatro mujeres Doctoras de la Iglesia y co-patrona de Europa — es una de las figuras espirituales más extraordinarias del siglo XIV. Nacida en una familia humilde de Siena (la 24ª de 25 hijos), recibió a los seis años su primera visión de Cristo. A los siete años hizo voto privado de virginidad. A los dieciocho ingresó como mantelata (laica consagrada) en la Tercera Orden Dominicana. Mística, terciaria, consejera espiritual y diplomática, fue una figura central durante el cisma del Papado de Aviñón: con sus cartas y su presencia personal en Aviñón en 1376 convenció al Papa Gregorio XI de volver a Roma, restaurando el centro de la Iglesia. Su Diálogo de la Divina Providencia, dictado a sus secretarios durante un éxtasis prolongado, es uno de los grandes textos místicos de la tradición católica. Recibió los estigmas invisibles a sus contemporáneos. Murió a los 33 años. Canonizada por Pío II en 1461, declarada Doctora de la Iglesia por Pablo VI en 1970 y Copatrona de Europa por San Juan Pablo II en 1999. La novena es apropiada para pedir la unidad de la Iglesia, la fortaleza en la oración contemplativa, la valentía para hablar verdad a los poderes (eclesiásticos o civiles), la conversión de gobernantes, o la perseverancia en la vocación.
10 min
Duración
9 días
Compromiso
Intermedia
Nivel
Santa Catalina de Siena, OP
Santo patrono
Reza una vez al día durante nueve días consecutivos, idealmente del 21 al 29 de abril en preparación para la fiesta del 29 de abril (la nueva memoria; antes era el 30 de abril). Estructura: (1) Señal de la Cruz; (2) fragmento breve del Diálogo de la Divina Providencia (capítulos 1-2 son una introducción accesible); (3) la oración de la novena; (4) un Padrenuestro, Avemaría y Gloria; (5) menciona la intención específica. Si la novena se reza por la Iglesia o por sus pastores en momentos de crisis, considera combinarla con un día de ayuno semanal y con la oración del Salmo 51 (Miserere). Si se reza por la perseverancia en una vocación, especialmente femenina, la lectura de las cartas de Catalina (volumen escogido publicado por Editorial Verbo Divino) es una compañía espiritual incomparable. La devoción dominicana propia es: rezar el Rosario completo el día 29 (gozosos, dolorosos y gloriosos en sucesión), añadir cinco Padrenuestros por las llagas (Catalina recibió los estigmas invisibles), y meditar el «árbol de la cruz» de su Diálogo.
Oh gloriosa Santa Catalina de Siena, virgen mística y Doctora de la Iglesia, alcanza por tu intercesión la gracia que con confianza filial te pido (mencionar la intención). Tú que tuviste la audacia de escribir al Papa y a los reyes de tu tiempo en nombre de Cristo, alcánzanos la valentía de proclamar la verdad evangélica sin miedo. Tú que conociste en tu propia carne las llagas de Cristo, alcánzanos la gracia de habitar nuestro propio sufrimiento como participación en la cruz. Y por tu intercesión, que ahora goza de la visión beatífica que tantas veces describiste en tu Diálogo, defiende a la Iglesia de sus enemigos y conserva en ella la unidad y la santidad. Santa Catalina de Siena, ruega por nosotros. Amén.
Coordina oración sostenida por alguien que amas. Los voluntarios cubren horarios de 30 minutos durante días o semanas; la familia recibe un ramillete espiritual al final.
Invita a un grupo pequeño a rezar esto cada día contigo. Todos reciben el mismo texto, el mismo ritmo, la misma intención.