El Salmo 23 — «El Señor es mi pastor, nada me falta» — es uno de los salmos más amados de toda la Escritura, atribuido al rey David, autor de muchos salmos del Salterio. Su imagen central — la del Señor que apacienta a su pueblo como un pastor cuida a sus ovejas, llevándolas a pastos verdes, a aguas tranquilas, y guardándolas «aun cuando pasen por valle tenebroso» — recoge una de las imágenes más profundas de la teología bíblica. El propio Cristo se aplicó la imagen del Buen Pastor a sí mismo (Juan 10,11). El salmo se reza tradicionalmente en momentos de duelo (los funerales católicos lo incluyen casi siempre), en momentos de prueba o miedo (la travesía del «valle tenebroso»), en los lechos de los enfermos terminales, y como confesión cotidiana de confianza en la providencia de Dios. Por su brevedad — apenas seis versículos — y por su belleza poética, es uno de los salmos que casi todo cristiano hispano puede memorizar: su lugar en la espiritualidad católica está consolidado por siglos.
5 min
Duración
1 día
Compromiso
Para principiantes
Nivel
Cristo, Buen Pastor · Rey David, autor del salmo
Santo patrono
El Salmo 23 puede rezarse en muchas circunstancias: (a) como oración diaria, especialmente al inicio del día (versículos 1-3) y al final del día (versículos 4-6); (b) en momentos de prueba o miedo, lentamente, dejando que cada versículo se grabe; (c) ante un funeral o luto reciente, donde su consuelo es incomparable; (d) ante un enfermo grave o moribundo, leyéndolo en voz alta junto a su lecho; (e) como meditación regular en la Lectio Divina (es uno de los pasajes más fructíferos para meditación porque cada versículo es una imagen completa). La forma tradicional de la Liturgia de las Horas lo incluye en la Vigilia del Lunes de la primera semana del Salterio, los Funerales y la Misa de los Difuntos, y los Vísperas del Sábado de algunos tiempos. Memorízalo si todavía no lo sabes; cabe en una sola lectura atenta y se queda para toda la vida. La traducción litúrgica de la Conferencia Episcopal Española es la más comúnmente rezada en los países hispanos, aunque existen también versiones latinoamericanas con leves variantes. Tradiciones devocionales hispanas: rezarlo cada noche antes de dormir, rezarlo al inicio de un viaje, rezarlo ante una mesa generosa como acción de gracias.
El Señor es mi pastor, nada me falta. En verdes praderas me hace recostar; me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas. Me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre. Aunque camine por valle tenebroso, ningún mal temeré, porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan. Preparas una mesa ante mí, enfrente de mis enemigos; me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa. Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por años sin término. (Salmo 23, traducción litúrgica de la Conferencia Episcopal Española)
Coordina oración sostenida por alguien que amas. Los voluntarios cubren horarios de 30 minutos durante días o semanas; la familia recibe un ramillete espiritual al final.
Invita a un grupo pequeño a rezar esto contigo. Todos reciben el mismo texto, el mismo ritmo, la misma intención.