El Salmo 91 — «El que habita al amparo del Altísimo morará bajo la sombra del Todopoderoso» — es el gran salmo bíblico de la protección divina. La tradición lo ha asociado tan fuertemente con la lucha contra los demonios y la protección espiritual que se reza en cada Completas (oficio nocturno de la Liturgia de las Horas) en el sábado de las dos semanas del Salterio, y es uno de los salmos del rito tradicional de los exorcismos. El salmo enuncia las promesas más radicales de la protección de Dios sobre el que confía en Él: liberación de la trampa del cazador y del azote del mortífero, refugio bajo sus plumas como pollitos bajo las alas de la madre, defensa contra el peligro nocturno y el dardo diurno, contra la peste y la calamidad, contra el león y la víbora. Estas imágenes — entendidas espiritualmente — describen la protección sobre el cristiano que se acoge bajo la providencia divina. El salmo es citado por el mismo demonio en la tercera tentación de Cristo (Mateo 4,6; Lucas 4,10-11) y por Jesús implícitamente. La tradición católica lo reza ante peligros físicos (viajes, riesgos médicos), peligros espirituales (tentaciones graves, asedio diabólico), y como protección general de la familia.
5 min
Duración
1 día
Compromiso
Para principiantes
Nivel
San Miguel Arcángel · todos los Santos Ángeles Custodios
Santo patrono
El Salmo 91 puede rezarse: (a) cada noche antes de dormir, como oración tradicional de Completas — junto al Nunc Dimittis y al «Bajo tu amparo» mariano; (b) antes de un viaje, especialmente largo o peligroso; (c) en cualquier momento de miedo o ataque espiritual; (d) como meditación regular en periodos de prueba prolongada. La tradición católica recomienda memorizarlo, al menos en sus partes más conocidas (los primeros cuatro versículos). El rito tradicional de los exorcismos lo incluye porque el salmo afirma con fuerza la protección divina sobre el que se acoge bajo la sombra del Altísimo y el dominio del Señor sobre todo poder maligno («pisarás al cachorro y al dragón»). En la espiritualidad familiar, el Salmo 91 se reza por la protección de los hijos, de los enfermos, de los que viven solos. Acompaña la oración con: (a) el Acto de Contrición; (b) la Señal de la Cruz; (c) la Bendición ordinaria («Que el Señor te bendiga y te guarde, vuelva sobre ti su rostro y te conceda la paz»); (d) la lectura en voz alta cuando se reza por otros — la palabra pronunciada en voz alta tiene peso espiritual en la tradición católica. Para situaciones de asedio espiritual grave (sensación de presencia maligna, ataques nocturnos, depresión severa con tentaciones), consultar siempre a un sacerdote sabio en estos asuntos antes de practicar la oración por cuenta propia.
El que habita al amparo del Altísimo morará bajo la sombra del Todopoderoso. Dirá al Señor: «Refugio mío, alcázar mío, Dios mío, confío en ti». Él te librará de la trampa del cazador y de la plaga mortífera. Te cubrirá con sus plumas, bajo sus alas hallarás un refugio. No te asustarán los terrores de la noche, ni la saeta que vuela de día, ni la peste que avanza en las tinieblas, ni la plaga que devasta a mediodía. Caerán mil a tu izquierda y diez mil a tu derecha, pero a ti no te alcanzará. Porque has dicho: «Mi refugio es el Señor», y al Altísimo has tomado por amparo. No te alcanzará ningún mal, ninguna plaga se acercará a tu morada. A sus ángeles ha dado órdenes para que te guarden en todos tus caminos. Te llevarán en sus palmas para que tu pie no tropiece con piedra. Caminarás sobre el león y la víbora; pisarás al cachorro y al dragón. «Porque está unido a mí, lo libraré; lo protegeré, porque conoce mi nombre. Me invocará, y lo escucharé; estaré con él en la tribulación; lo defenderé, lo glorificaré; lo saciaré de largos días, y le mostraré mi salvación». (Salmo 91, traducción litúrgica de la Conferencia Episcopal Española)
Coordina oración sostenida por alguien que amas. Los voluntarios cubren horarios de 30 minutos durante días o semanas; la familia recibe un ramillete espiritual al final.
Invita a un grupo pequeño a rezar esto contigo. Todos reciben el mismo texto, el mismo ritmo, la misma intención.