Santa Ana es, según la tradición cristiana, la madre de la Santísima Virgen María y, por tanto, la abuela materna del Señor Jesucristo. Su nombre — del hebreo Hannah, «gracia» — y la historia de su matrimonio con San Joaquín no aparecen en los evangelios canónicos sino en el Protoevangelio de Santiago (s. II), texto apócrifo pero que la Iglesia ha aceptado como portador de tradiciones venerables. Según ese relato, Ana y Joaquín, casados durante muchos años sin tener hijos, sufrieron la afrenta social y religiosa que entonces se asociaba a la esterilidad. Tras una vida de oración y penitencia, un ángel anunció a Ana que concebiría a una hija — María — a quien consagrarían al Señor. La devoción a Santa Ana se extendió en Oriente desde el siglo VI y en Occidente desde el siglo X; San Anselmo de Canterbury, Santo Tomás de Aquino y Santo Tomás Becket figuran entre sus grandes devotos medievales. El santuario más conocido en el mundo es el de Sainte-Anne-de-Beaupré, en Quebec, fundado en 1658 y centro de peregrinación desde el siglo XVII. Santa Ana es patrona universal de las madres, las abuelas, los matrimonios estériles, las mujeres en edad fértil avanzada, los abuelos, las costureras y las madres que están enseñando la fe a sus hijos. La fiesta del 26 de julio se celebra junto a la de San Joaquín — los dos santos son inseparables en la tradición católica como los abuelos de Cristo. La novena es apropiada para pedir un hijo en un matrimonio que aguarda, para la santificación del propio matrimonio o de un matrimonio cercano, para que los abuelos cumplan bien su misión de transmisión de la fe, para la sanación de relaciones familiares heridas, o para acompañar a una mujer mayor (madre, abuela, suegra) en la enfermedad o el final de su vida.
12 min
Duración
9 días
Compromiso
Para principiantes
Nivel
Santa Ana · San Joaquín
Santo patrono
Reza una vez al día durante nueve días consecutivos, idealmente del 17 al 25 de julio en preparación para la fiesta del 26 de julio (Santos Joaquín y Ana). Estructura: (1) Señal de la Cruz; (2) lectura breve del primer capítulo de Lucas — la genealogía mariana implícita; (3) la oración de la novena; (4) un misterio del Santo Rosario, idealmente los gozosos (donde el centro está en María recién concebida y nacida en el corazón de Ana); (5) un Padrenuestro, Avemaría y Gloria; (6) menciona explícitamente la intención. Tradiciones devocionales hispanas: (a) la peregrinación familiar a un santuario de Santa Ana en la fiesta (en México son numerosos; en Estados Unidos destaca Beaupré en Quebec, accesible para diáspora católica norteamericana); (b) reunir tres generaciones de mujeres de la familia — abuela, madre, hija — para la novena, recordando que Santa Ana es la matriarca mariana por excelencia; (c) bendecir la casa con una imagen de Santa Ana en la habitación de la familia, junto a las imágenes de los santos patronos. Si la novena se reza por una mujer mayor enferma o moribunda, considera combinarla con la unción de los enfermos y con la presencia activa de los nietos junto al lecho — Santa Ana enseña que el envejecimiento femenino tiene una dignidad sacramental, y que las abuelas son tan transmisoras de la fe como cualquier catequista. Para los matrimonios sin hijos: la novena es particularmente apropiada cuando se combina con la confianza en que la providencia de Dios sobre la fertilidad es misteriosa y siempre amorosa, y con apertura a la adopción si es voluntad de Dios.
Gloriosa Santa Ana, llena de compasión por los que te invocan y de amor por los que sufren, oprimida por el peso de mis necesidades, me arrodillo a tus pies y humildemente te ruego que tomes la presente intención bajo tu especial protección (mencionar la intención). Dígnate recomendarla a tu Hija, la Santísima Virgen María, y presentarla ante el trono de Jesús, su divino Hijo. No ceses de interceder por mí hasta que mi petición sea concedida. Sobre todo, alcánzame la gracia de ver a Jesús, amarlo y servirlo con corazón puro, junto a ti, junto a María, junto a Joaquín, durante toda mi vida y por toda la eternidad. Santa Ana, abuela del Señor Jesús, ruega por nosotros. Amén.
Coordina oración sostenida por alguien que amas. Los voluntarios cubren horarios de 30 minutos durante días o semanas; la familia recibe un ramillete espiritual al final.
Invita a un grupo pequeño a rezar esto cada día contigo. Todos reciben el mismo texto, el mismo ritmo, la misma intención.