San Peregrín Laziosi (Pellegrino Laziosi, 1265-1345) es el patrono universal de los enfermos de cáncer y, por extensión, de todas las enfermedades graves de la piel, la sangre y la carne. Nacido en Forlì, en una familia italiana noble de la facción gibelina (anti-papal), participó en su juventud en disturbios contra el Papa hasta que un día, en medio de una manifestación violenta, abofeteó a San Felipe Benizi, prior general de los Siervos de María — y este, según la tradición, le ofreció la otra mejilla. El gesto convirtió a Peregrín. Entró en la Orden de los Siervos de María, fue ordenado sacerdote y vivió como ermitaño y predicador en Forlì por más de cuarenta años. Asumió como penitencia personal no sentarse jamás cuando podía estar de pie — una austeridad que mantuvo por décadas y que, a la edad de sesenta años, le había producido una llaga cancerosa en la pierna derecha tan grave que los médicos decidieron amputar. La noche anterior a la cirugía, Peregrín pasó la noche en oración delante del crucifijo del altar; al amanecer, los cirujanos lo encontraron completamente sano, sin rastro de la llaga ni del cáncer. Vivió otros veinte años, completamente curado, hasta su muerte a los ochenta años. Fue canonizado por Benedicto XIII en 1726. La novena es apropiada para pedir la curación física de uno mismo o de un ser querido enfermo de cáncer u otra enfermedad grave; la fortaleza para soportar el tratamiento médico; la gracia de aceptar el sufrimiento cuando la curación no se obtiene; el consuelo de los que cuidan de un enfermo; y la conversión personal del peticionario (Peregrín entendió su curación como respuesta a una vida de penitencia, no como evento aislado).
12 min
Duración
9 días
Compromiso
Para principiantes
Nivel
San Peregrín Laziosi (patrono de los enfermos de cáncer)
Santo patrono
Reza una vez al día durante nueve días consecutivos, idealmente del 22 al 30 de abril en preparación para la fiesta del 1 de mayo, o en cualquier momento del año cuando la situación lo requiera. Estructura: (1) Señal de la Cruz; (2) lectura breve del evangelio de la curación del leproso (Mc 1,40-42) o de la mujer hemorroísa (Mc 5,25-34) — pasajes donde Jesús toca y cura; (3) la oración de la novena; (4) un Padrenuestro, Avemaría y Gloria por la intención específica; (5) un acto de contrición. Para enfermos en tratamiento oncológico, la novena se enriquece si se reza junto al lecho del enfermo o en compañía suya — leyendo en voz alta, con presencia física, sin la urgencia ansiosa por «obtener resultados» sino con la disposición tranquila de Peregrín ante la cruz. Una tradición católica muy extendida es la bendición de los enfermos con la reliquia de San Peregrín (disponible en parroquias servitas o en santuarios marianos servitas) — el rito es sacramental, no mágico, y debe ser administrado por un sacerdote. Acompañar la novena con: (a) los sacramentos del enfermo — confesión, Unción de los Enfermos, Comunión bajo la forma de Viático si la situación es grave; (b) la oración familiar — reunir a la familia alrededor del enfermo cada día para rezar juntos la novena; (c) actos de caridad concretos por otros enfermos durante los nueve días, recordando que la intercesión es siempre comunitaria, no privada.
Oh Dios, que diste a San Peregrín, tu siervo, el privilegio de obtener por su oración la curación de una enfermedad incurable, concédenos, te suplicamos, por su intercesión, la salud del cuerpo y la del alma. San Peregrín, tú que conociste el peso del cáncer en tu propia carne, mírame con tu compasión de paciente. Ofrécete tú mismo por mí (o por la persona por quien rezo: mencionar el nombre) ante el trono de Cristo médico, y alcánzame, si es voluntad del Padre, la curación física que con confianza filial te pido. Y si no es esa la voluntad de Dios, alcánzame al menos la curación del alma, la paciencia en el dolor, la fe que no se quiebra y la esperanza que no defrauda. Por tu propia llaga curada, pido la mía. Amén.
Coordina oración sostenida por alguien que amas. Los voluntarios cubren horarios de 30 minutos durante días o semanas; la familia recibe un ramillete espiritual al final.
Invita a un grupo pequeño a rezar esto cada día contigo. Todos reciben el mismo texto, el mismo ritmo, la misma intención.